martes, 14 de julio de 2009

Capitulo II: VIVÍAN


Desde que el hombre descubrió la manera de cultivar el terreno y mantener a los animales , necesitó de un espacio, mas o menos confortable, para guardar sus pertenencias y dormir. Así, poco a poco fuimos descubriendo que disponer de ese espacio nos hacia fuertes y mas sociables, por lo cual esa idea tomo consistencia.


Pero el tiempo pasó y la sociedad cambió y ahora entre euribor, capital amortizado, irph, amortizaciones, etc…Le he perdido la pista a esa idea, el espacio que necesito para dormir y guardar mis pertenencias se ha convertido en una especie de trueque inalcanzable con bancos, inmobiliarias , mediadores y financieras, aun habiendo querido entrar en la ruleta social de tener un trabajo y ser independiente en tu vida.


Somos inteligentes hemos inventado sistemas de desagüe, de agua potable y de redes eléctricas, hemos levantado edificios de muchas plantas…Pero no somos capaces de desarrollar un sistema que nos permita disfrutar de viviendas sin preocupaciones y agobios ,un sistema que no nos tenga enganchados cuarenta años a un banco.


Podéis encontrar comunismo en estas lineas, no es el fin. El desdén humano nos arrastra a la hipocresía por eso cuando unos cuantos disponen de apenas treinta metros cuadrados a otros les sobran metros para saborear ¿será que dormirán mas horas? o ¿tendrán mas pertenencias que almacenar?


Muchas veces fantaseo con la idea de que nunca hubiéramos tenido la necesidad de aferrarnos a un habitáculo ¿Qué sistema existiría?

Quizás ese espacio seria compartido y temporal, nuestras pertenencias las llevaríamos encima y seriamos menos materialistas y egoístas…o quizás no!


Ya no me atraen las maneras de entender lo básico... mi metro cuadrado esta muerto, el metro cuadrado esta muerto.



Texto: Kike Palma

Ilustración: Ricardo Herrera

Video: Ricardo Herrera y Kike Palma







miércoles, 4 de marzo de 2009

Capítulo I: VÍCTIMAS DE LA MÁQUINA

Lunes y suena el despertador, terminó el fin de semana. Ducha, café, ponte la ropa. En la bolsa ya todo desde la noche anterior, ponerte en marcha veinte minutos. Cierra la puerta, cuatro cerrojos guardan tus metros cuadrados contratados. Por la escalera miras la hora, llegarás a tiempo. Auriculares, música. Tramos de calle hasta el metro, gente en dirección contraria, gente que dejas atrás, gente que te adelanta, como absorbidos, por la boca negra del túnel subterráneo, se introducen y te arrastran con ellos, casi al unisono meten las manos en bolsillos, bolsos o carteras, buscando el pase para las puertas. Bifurcación de caminos, unos a la izquierda otros a la derecha, nadie choca ni tropieza, como un movimiento programado y sin mirarse los unos a los otros, bajas las escaleras. El andén lleno de gente que espera, miras el reloj que indica que faltan cuarenta y cinco segundos para la llegada de tren, faltan cuarenta segundos para la llegada del tren, miras otra vez: faltan treinta segundos para la llegada del tren... el tren entra. Arremolinamiento de individuos buscando las puertas del vagón, atraídos por estas como trozos de metal a una superficie imantada, (todos a la derecha, dirección del tren). Se abren las puertas, la estructura ordenada y rítmica del movimiento general rota por el caos, los que quieren entrar no esperan que salgan los que quieren salir. Te provoca desconcierto que no se siga un orden para subir, mientras lo piensas ya estas dentro, unos se sientan, otros se levantan para ir a las puertas preparando la salida en la siguiente estación.

No te has dado cuenta de si ya era de día al salir de casa. Lo que si sabes es que llegarás de noche.Todo el día en la oficina o en una tienda, cafetería o restaurante, tal vez en la calle de comercial o transportista, todo el día en la peluquería o en la caja del supermercado, conduciendo el taxi o el autobús, cuidando niños o mayores... en definitiva: todo el día en el puesto de trabajo.

Te has formado, te has autoprogramado para funcionar en sociedad ¿quién necesita más a quien? estas en el engranaje como pieza prescindible, tu solo como individuo ¿podrías no ser necesario?. Si hoy desapareces, si hoy mueres, lloraran tus allegados la perdida, pero esta máquina seguirá funcionando. Un curriculum brillante, dos carreras... licenciado en... idiomas... encargado de... con dotes para... informática nivel... capacidad de mando y dirección... No debería ser más importante saber conseguir agua y alimentos o encender un fuego sin ayuda de aparatos o artilugios mas que unas baras de madera...

Ya en casa, en el buzón facturas y publicidad. Cena de microondas, un poco de tele, rendido en el sofá se te cierran los ojos... Martes y suena el despertador. Ducha café y ponte la ropa...


Texto: Ricardo Herrera
Ilustración: Kike Palma